lunes, 11 de diciembre de 2023

Vigilar y castigar

Cada vez que voy al cajero de la zona de la terminal de ómnibus, renuevo mi fe apócrifa, y como -aunque quisiera con toda el alma- no todo es fe, también renuevo la pregunta: ¿habrá plata? ¿Caminaré al pedo*?. Mis preguntas no siempre son poéticas ni mucho menos decorosas. Conservo mucha mugre dialógica, que no acabo siempre por apalabrar, queda ahí, en ese plano, el del pensamiento, y la reciclo superponiéndole un pensamiento mejor. Y puede que se me acuse tempranamente de pesimista o de atraer la negatividad, y puede que se cuestione lo que es mi fe en términos generales, por algo que es mucho más delicado e inviable aún, como la fe en una entidad bancaria. 
Sin embargo voy al cajero, me aventuro, es sólo el día después de la asunción de un presidente que jamás pensé que tendríamos, a quien ya acepté por un razonable cálculo de costo/beneficio, en materia de salud en términos generales, o de salud mental, buen dormir, capacidad de digestión, no confrontación con esa mayoría que lo votó y con la que convivo secretamente en la cola del almacén, de los cajeros, o en la plaza, pero que de repente cuando quedamos expuestos frente a una situación de tangible desigualdad, como por ejemplo, responder a una persona que pide, o ver pasar un hombre en situación de calle, los mismos, es decir, esos otros, son fácilmente identificables. Es que la derecha les brota, como un vaho amargo y hostil. Ahí se tornan visibles, y sacan a la luz su orgullosa identidad libertaria, ponele.
Vuelvo al tema del cajero, sólo para reponer que ciertamente, mi fe es vaga porque los bancos últimamente hacen lo que se les canta, y deviene peor, con la palmada que les da el jefe de Estado, cuando vocifera "no hay plata", y algunos se ríen, pensando que es el chiste de un padre jodón, que te educa a puteadas, y te arrodilla en maíz para aprender una lección.
A la fila del cajero se acerca una mujer delgada, muy delgada, la piel le sobra, como si de golpe se le hubiera reducido el cuerpo, viene diciendo algo, desde lejos: "vigilar y castigar... Vigilar y castigar... ¡Vigilar y castigar!" , y se sienta a los pies del cajero, cruzando los brazos, encogida, mirándome con desconfianza. Todavía no han comprobado mi sospecha. Aún espero que el rodillo y la puertecilla mecánica hagan su número principal, y arrojen los billetes a la mujer que intenta del otro lado del vidrio, con su hija a upa. La otra, que permanece sentada, aún me mira, y se protege entre los brazos, vuelve a repetir por lo bajo: "vigilar y castigar... Vigilar y castigar". La niña y su madre salen, se comprueba lo temido: no hay plata. Lo repito en voz alta, solidariamente, para ahorrarle la espera, y en un intento de interacción le hablo directamente a ella, que continúa sentada: "habrá que ir a otro lado". La mujer no responde, y yo sólo vuelvo a casa, en ojotas, en rotunda rebeldía de usar un calzado más sobrio sólo porque voy a tocar plata, pensando en el panóptico, esquivando las brazas de las asaderas de pollo que humean en las veredas, desde y hasta las ocho de la mañana, como en horario redondo, es decir, todo el tiempo, como el mismo panóptico en el que pienso, de un Foucault biodegradado, pero más vigente que nunca. A mis espaldas quedan las cámaras de vigilancia del cajero, y una mujer delgada, muy delgada, consciente, del poder y el disciplinamiento, vaya a saber a costa de qué, o por qué tormento.


*Al vicio, vanamente. 

jueves, 7 de diciembre de 2023

Ahimsa, la práctica fundamental

Los antiguos yogis y los sabios rishis encontraron el camino para la liberación del sufrimiento. A este camino, lo denominaron Yoga, entendido aquí como un proceso y una práctica, y no como una pose. Es posible conocerlo mediante la experiencia. Si estas en el camino del Yoga es preciso que conozcas yama y niyama los dos primeros miembros del Yoga (en total son ocho). A su vez Yama se subdivide en cinco componentes, donde Ahimsa es el primero. Patanjali tuvo la sabiduría y la capacidad de sistematizar y transmitir este saber en los Yoga Sutras, y su elección a cerca de qué asunto ordenar primero y cuál después, responde a una cuestión de relevancia.

Ahimsa, es parte de Yama: nuestras acciones en relación a los demás, y a lo que nos rodea.

Te invito a escuchar este episodio sobre una práctica que tiñe todas nuestras prácticas: ahimsa. Aunque te propongas practicar con ahínco pranāyama, o āsana por ejemplo, si tus acciones no están regidas por ahimsa, difícilmente logres tus propósitos espirituales.


Listen to the most recent episode of my podcast: Yama https://anchor.fm/maru00eda-bestregui/episodes/Yama-e2cugm7



Todas las tardes del sol

He nombrado lírica e idílicamente a la biblioteca de mis padres en un poema, y es que, a falta de toda habilidad para la composición musical...