En el día nacional del árbol, una entrevista a Ana María, vecina de Tartagal, de origen Mendocino. Plantó dos árboles frente a su casa, crecen a pasos agigantados y los cuida de una manera que si tuvieran que ser parte de un concurso forestal, ganaba por goleada. (Por María Jesús Bestregui)
En febrero de 2022, Ana María consiguió dos árboles, "uno con flores, otro que de sombra" y que "no rompan la vereda". En la movida supo que la importancia estaba en saber colocarlos, aunque siempre la naturaleza ponga esa cuota de imprevisibilidad como parte de su esencia, y tal vez la vereda, o tal vez la copa... Quién sabe, la suerte estaba echada, se anunciaban nuevas lluvias, y el trasplante debía ser ahora o nunca, la decisión estaba tomada, parte de un deseo, parte de un sentir, parte tal vez de una nueva etapa.
A un año y seis meses de ese día, los árboles dan sombra, y embellecen el frente de su casa, con un verde que es vida.
El caso de Ana María da cuenta de lo que migra con una persona: sus experiencias, su modo de vida, la manera de hacer las cosas -que siempre tiene que ver con otros- y a decir de Bourdieu, su "capital social y cultural". Migra también la incertidumbre frente a lo desconocido, el rumbo incalculable que tomarán las cosas; mientras tanto la vida se va reconstruyendo en un nuevo sitio, con nuevos amaneceres, otra tierra, otros vientos, se adquieren nuevas costumbres y se conservan otras...
E.- No hay día que no cuides tu jardín, el frente de tu casa se arregla todos los días, con asistencia perfecta. ¿Algo de eso tiene que ver con tu Mendoza natal?
A.M.- Sí, protegemos mucho lo que es la naturaleza, el clima no ayuda mucho, pero con esfuerzo del hombre se logra tanta belleza... Allá no se pueden sacar los árboles sin permiso, sin autorización... Es un tema, se cuida mucho todo eso y yo estoy acostumbrada. Acá en Tartagal haría falta, mucha falta, la sombra que tenemos allá en Mendoza, por el clima, y porque la naturaleza es hermosa, es bella y responde al cariño que uno le da. Por eso me interesa la naturaleza en sí, tenemos que valorar todo eso, porque se ha perdido mucho y están las consecuencias... En Tartagal por ejemplo da lo mismo sacar un árbol y no reponerlo... los míos no llevan un año y están hermosos, yo los cuido, como cuido todo, igual que a mis animales, tengo varios animales, los tengo porque los tiran en la vereda, y tengo pocas plantas por mis animales. No los voy a maltratar para cuidar las plantas, ni les voy a dar las plantas para que las arruinen. Todo es un círculo vicioso: amor, atención y ellos devuelven lo que vos les das.
A.M.- Yo estoy orgullosa de mi provincia, hay muchos frutos que no se dan por el asunto del clima, y sin embargo los mendocinos, lo logran igual, tratamos que no venga de otros lugares la fruta y la verdura... eso que Mendoza es muy frío. Si la gente fuera de otra manera en Tartagal, sería bello. ¡Yo me muero cuando les empiezan a dar con el machete, porque son seres vivos, las plantas son seres vivos! Allá las podas se empiezan en Agosto, y no cualquiera los poda, de eso se encarga la municipalidad, no te permiten tocar un árbol. Vos querés sacar un árbol porque te levantó las veredas o las cloacas, tenés que tener autorización: ellos vienen, miran todo, pero también te dan el árbol. Yo sufro horrores cuando veo cómo los machetean, como les dan y como los bajan como si nada... es lamentable.
E.- Hace un año y medio, precisamente en febrero de 2022, plantaste dos árboles en el frente de tu casa. No sólo crecieron a velocidad récord sino que además están saludables. ¿Cómo tomaste la decisión de ponerlos y cómo haces para tenerlos así? 
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