lunes, 16 de octubre de 2023

La crisis del agua en clave salteña. ¿Alguien puede pensar en los niños?

Salta transita este 2023 con un agobiante período electoral provincial y nacional, y con ello movimientos entrópicos, de algunos sectores sociales, entre ellos, pueblos originarios, vecinos y vecinas autoconvocados por el agua, y organizaciones docentes, hacen visibles sus demandas, esperando entrar, al menos discursivamente, en alguna agenda política.

La negativa deliberada y las negociaciones fallidas, fueron silenciando y atenuando las luchas sociales, en una evidente política de desgaste. A escasos kilómetros, en la vecina provincia de Jujuy, el reclamo se organizaba a escala provincial y la respuesta punitiva del Estado no tardaba en llegar, de manera desproporcionada, en lo que fue una de las represiones y criminalizaciones más blindadas -mediaticamente hablando- de los últimos tiempos. La experiencia jujeña esparció más allá de las fronteras y las incumbencias, un claro mensaje de mano dura frente a la protesta social. 

Nadie nace para mártir. ¿Quién puede pretender que estos movimientos, de los que forman parte trabajadoras y trabajadores, renuncien a sus ingresos, a darle de comer a sus hijos, a tener los ojos sanos, a su integridad o a su vida? La dinámica existencial aprieta, apretan los bolsillos y el ajuste, y es en el trabajo y en los territorios a donde las personas retornan para existir, aunque vuelvan con un ojo menos, tierras regaladas al capital, o con menos sueldo en sus cuentas.

Entramos a Octubre sin llegar siquiera a culminar las elecciones presidenciales, y la situación se caldea con temperaturas que alcanzan los 42ºC: nos miramos sabiendo que no tenemos para dónde correr. 

Aunque no existe un comunicado oficial, las clases del nivel primario, para el Departamento San Martín, terminarían con anticipación (el 1ero de Diciembre de 2023) en lo que sería una acertada decisión política que tomaría en cuenta la crisis socio-sanitaria e hídrica del norte. El calendario escolar se completaría concurriendo a clases los días feriados y, en algunos casos, incluso los días sábados. (Esto último puede que tenga algo de sana sana en relación al paro docente que, en algunos casos se extendió hasta dos meses) En tanto, la empresa proveedora de agua anunció a principios de Octubre, mediante un comunicado, que el agua de red debía reducirse únicamente a uso sanitario, advirtiendo así -y escudándose frente a- posibles riesgos en caso de ingesta humana. 

Un catálogo de usos se despliega en el nuevo vocabulario popular del norte: agua para uso humano, agua para uso sanitario, agua para uso animal, agua de riego, etcétera. Los Juanito Laguna de Cherenta, Santa María, Belgrano, o Norte Grande, poco entienden al respecto, se enojan con la seño que les cierra la puerta del baño, preocupada, por que no se infecten o contaminen.

Apocalipsis now. Ya en Julio las noticias llegaban desde tierras uruguayas graficando un panorama escandaloso que ocupaba espacio hasta en las tapas de revistas de la farándula: el país de la costa más top del Este, se quedaría "sin agua" en poco tiempo.  Del otro lado del Rio de la Plata, algunas preguntas se pierden en la big data antes de tomarse por cosa seria: ¿Qué quedará entonces para el destino del siempre olvidado norte Salteño? ¿Tendremos prensa, como la casa de Su o Marcelo? ¿Saldremos en las tapas de los diarios? ¿Será casual tanta cobertura mediática o será, llegado el momento, la oportunidad de justificar la des-provisión? ¿Dejaremos de celebrar el primero de agosto, echándole la culpa a la pachamama de nuestro destino incendiario? ¿Buscaríamos la forma de darle entidad jurídica para luego, sentenciarla, por querer aniquilar a la raza humana? Ningún artilugio sorprende cuando la contradicción es inmensa: escasez de agua, en el planeta del agua. La imagen de Kevin Costner en "Walterworld" -un adiestrado superviviente que viaja en una balsa y bebe su propia orina luego de filtrarla en una planta con la que navega atravesando los mares- resulta más próxima y viable, que proyectar perforaciones subterráneas para conseguir el elemento vital. Mientras unos niegan el cambio climático, otros se apuran a ponerse el traje de víctimas y cruzarse de brazos, o propagandean obras de dudoso alcance. Muchas dudas quedan cuando vamos más allá de las fronteras sanmartinianas y encontramos sistemas de provisión que se diversifican entre diques, cisternas, pozos profundos, pozos someros, sistemas de cosecha, etcétera. Muchas dudas quedan cuando dimensionamos las tecnologías que se utilizan en la industria minera y agropecuaria, y las comparamos con las que se destinan para consumo, uso doméstico, o institucional. Los 42°C ya llegaron al norte salteño, y los sanmartinianos sabemos la historia: la desinversión se disfraza de destino. 

viernes, 13 de octubre de 2023

El adultocentrismo como fundamento de la cultura autómata

 Le dicen "generación de cristal", para referirse a las incontables situaciones en que una persona, generalmente niño, niña o joven -alguien con menos de dos décadas en esta experiencia, llamada vida- experimenta dolor emocional. Le dicen de esa manera y sentencian que el único dolor posible es el del puño, el golpe, el garrotazo, la caída, aunque ese último tampoco, no debe doler, entonces ¿habría que aguantar o negar? Se niega el dolor emocional y el padecimiento mental, se niegan la soledad y el miedo, y con eso se habilita la palabra hiriente, la burla, la negación, el desprecio, la segregación, el ataque. ¿Qué más? ¿Qué más es preciso para entrar en el mundo de los aptos? ¿A qué otra cosa debemos hacer de necios, que no nos duele, que no sangra? ¿Por dónde brota todo el dolor no dicho? 

Después hay oraciones y espanto porque bombardean un pueblo, por los niños huérfanos, por las piernas amputadas, y nadie se explica cómo el ser humano alcanza tremenda insensibilidad y ambición, nadie. Se esbozan creencias religiosas, intereses económicos, se hacen recuentos de los feed backs del horror, de los ataques de antes y de los de después. Pero ninguno de los que le dicen a los niños, "generación de cristal" se cuestiona dónde empieza a naturalizarse la invasión sobre el otro, atentar contra el otro, con el palo o con la palabra. 

Vayan para ustedes, sabedores de cómo constituirse un ser "apto" para esta maquinaria de autómatas, en la que quieren convertir al género humano, este escrito sustancial:



viernes, 15 de septiembre de 2023

Antología Poética "Transformaciones"

Resultado de un proceso de taller, coordinado por el escritor y editor Mario Flores (Tartagal), esta antología reúne textos poéticos inéditos que, en su mayoría, rondan en torno a la cuestión social del NOA.

Formato: e-book. 

Link de descarga gratuita:  https://n9.cl/zzxuo

Portada:
Autoras/es:

Grupo del taller:








jueves, 24 de agosto de 2023

"Los árboles piden amor, cuidado y agua, nada más"

En el día nacional del árbol, una entrevista a Ana María, vecina de Tartagal, de origen Mendocino. Plantó dos árboles frente a su casa, crecen a pasos agigantados y los cuida de una manera que si tuvieran que ser parte de un concurso forestal, ganaba por goleada. (Por María Jesús Bestregui)

Ph. María Bestregui 23/08/23

En febrero de 2022, Ana María consiguió dos árboles, "uno con flores, otro que de sombra" y que "no rompan la vereda". En la movida supo que la importancia estaba en saber colocarlos, aunque siempre la naturaleza ponga esa cuota de imprevisibilidad como parte de su esencia, y tal vez la vereda, o tal vez la copa... Quién sabe, la suerte estaba echada, se anunciaban nuevas lluvias, y el trasplante debía ser ahora o nunca, la decisión estaba tomada, parte de un deseo, parte de un sentir, parte tal vez de una nueva etapa. 

A un año y seis meses de ese día, los árboles dan sombra, y embellecen el frente de su casa, con un verde que es vida

El caso de Ana María da cuenta de lo que migra con una persona:  sus experiencias, su modo de vida, la manera de hacer las cosas -que siempre tiene que ver con otros- y a decir de Bourdieu, su "capital social y cultural". Migra también la incertidumbre frente a lo desconocido, el rumbo incalculable que tomarán las cosas; mientras tanto la vida se va reconstruyendo en un nuevo sitio, con nuevos amaneceres, otra tierra, otros vientos, se adquieren nuevas costumbres y se conservan otras... 

E.- No hay día que no cuides tu jardín, el frente de tu casa se arregla todos los días, con asistencia perfecta.  ¿Algo de eso tiene que ver con tu Mendoza natal? 

A.M.- Sí, protegemos mucho lo que es la naturaleza, el clima no ayuda mucho, pero con esfuerzo del hombre se logra tanta belleza... Allá no se pueden sacar los árboles sin permiso, sin autorización... Es un tema, se cuida mucho todo eso y yo estoy acostumbrada. Acá en Tartagal haría falta, mucha falta, la sombra que tenemos allá en Mendoza, por el clima, y porque la naturaleza es hermosa, es bella y responde al cariño que uno le da. Por eso me interesa la naturaleza en sí, tenemos que valorar todo eso, porque se ha perdido mucho y están las consecuencias... En Tartagal por ejemplo da lo mismo sacar un árbol y no reponerlo... los míos no llevan un año y están hermosos, yo los cuido, como cuido todo, igual que a mis animales, tengo varios animales, los tengo porque los tiran en la vereda, y tengo pocas plantas por mis animales. No los voy a maltratar para cuidar las plantas, ni les voy a dar las plantas para que las arruinen. Todo es un círculo vicioso: amor, atención y ellos devuelven lo que vos les das. 


E.- Recordando memorias de tu familia, de tu ciudad de infancia, me comentaste que la poda es una actividad "especializada". ¿Qué fue lo que encontraste al venir a Tartagal y cómo fue tu experiencia con la poda de los árboles de tu casa?

A.M.- Yo estoy orgullosa de mi provincia, hay muchos frutos que no se dan por el asunto del clima, y sin embargo los mendocinos, lo logran igual, tratamos que no venga de otros lugares la fruta  y la verdura... eso que Mendoza es muy frío. Si la gente fuera de otra manera en Tartagal, sería bello. ¡Yo me muero cuando les empiezan a dar con el machete, porque son seres vivos, las plantas son seres vivos! Allá las podas se empiezan en Agosto, y no cualquiera los poda, de eso se encarga la municipalidad, no te permiten tocar un árbol. Vos querés sacar un árbol porque te levantó las veredas o las cloacas, tenés que tener autorización: ellos vienen, miran todo, pero también te dan el árbol. Yo sufro horrores cuando veo cómo los machetean, como les dan y como los bajan como si nada... es lamentable. 

E.-  Hace un año y medio, precisamente en febrero de 2022, plantaste dos árboles en el frente de tu casa. No sólo crecieron a velocidad récord  sino que además están saludables. ¿Cómo tomaste la decisión de ponerlos y cómo haces para tenerlos así? ph. María Bestregui

Yo tenía dos árboles y los podaron mal, y se murieron. Aparte que necesitamos la sombra, son bellos, dan otro aspecto a la vereda, al frente de la casa, todo. Los riego, mantengo limpio a su alrededor, trato que no los estropee la gente porque aquí pasan y los cachetean como si nada, y cuando veo ese tipo de gente, más vale que les llamo la atención. 
Generalmente los niños, como nadie les llama la atención, de que no se hace eso, que se deben cuidar, entonces se cuelgan de las ramas, y eso es terrible para el árbol, porque sufre. Los árboles sienten todo lo que le damos, si le damos amor, recibimos amor, ¿cómo? Se ponen hermosos, como los míos. 

E.- Es lindo pensar que pueden organizarse concursos barriales de jardinería, como en las películas yanquis,  donde se premia a las personas que tienen el mejor árbol o las flores más tupidas. ¿Qué importancia tiene para vos tu jardín?

A.M.- Necesitamos la naturaleza, y se ve muy bonito el frente de una casa. Es lamentable pensar que tenemos que llegar como los yanquis, que nos den un premio para cambiar la mentalidad. Todo es un ida y vuelta para el ser humano.
 
E.- El 29 de Agosto es el día Nacional del Árbol ¿Qué mensaje te gustaría dejar a la gente, a los vecinos y vecinas, o a los funcionarios en relación al cuidado de los árboles?

A.M.- Tienen que aprender a amar la naturaleza, porque todos nos vamos a favorecer.  No es sacar un árbol y no poner más nada. El clima de acá se presta para hacer eso, y que quede bello, es necesario abrir la cabeza, no sé si se puede lograr eso... 
En su momento se pusieron árboles, y después no pasaron a ver si esos árboles seguían, o los sacaron, o que había pasado con ellos. Con la naturaleza vamos a estar bien, ellos limpìan, purifican el aire, y es fundamental. 
No es mucha la atención que requieren, los árboles piden amor, cuidado y agua. Nada más.-
ph: María Bestregui

viernes, 2 de agosto de 2019

Yoga y posparto



Voy a hablarles desde mi experiencia, de mujer a mujer sobre un proceso sumamente transformador, y del que poco se habla.  Hace un año y medio exactamente cuando había dado a luz a mi hijo por un parto natural sin complicaciones, mis primeras semanas junto a él transcurrían en mi casa-madriguera, acompañada de mi familia. Me había propuesto con buen tino dejarme ayudar, y recuerdo que además de atravesar toda una revolución interna, en contacto con mi naturaleza mamífera, el proceso fisiológico de recuperación es algo de lo que prácticamente nunca había odio hablar, y me encontraba viviéndolo en carne propia. Existía por el contrario una especie de silencio y mito acerca de cómo se recupera una mujer de un parto natural, como si el posparto fuera una segunda saga del mandato patriarcal “parirás con dolor”. Ciertamente -no voy a negarlo- hubo dolor e incomodidad, y llegaban ideas oscuras que me hacían creer que nunca más recuperaría la salud de mi suelo pélvico, la posición de mis órganos, la salud de mi piel, mi fuerza... nada más ni nada menos que después de un trabajo de parto!
Por entonces leía el libro de una yoguini llamada Sharmila Desai, que había llegado a mí a través de Rocío, una hermosa yogui y amiga. El libro se llama “Sadhana Yoga For Mothers”  tenía esa gran herramienta para desarrollar mi práctica de yoga, que no había discontinuado sino que se había transformado. Estoy cien por ciento segura que si le preguntara a una yoguini madre si ha dejado de practicar yoga, tomaría una pausa y respondería que en realidad no. Sadhana es una práctica espiritual, en occidente siempre que hablamos de práctica espiritual se disparan proyecciones mentales de todo tipo, sin embargo Sharmila Desai demuestra en este hermoso libro a través de entrevistas, experiencias y relatos, que practicar sadhana en esta etapa adquiere formas muy diversas. En mi experiencia, dos semanas luego de dar a luz, comencé a generar un espacio para la práctica de asanas, buscando silencio y contacto conmigo misma, así fuera por el breve momento hasta que el bebé rompía en llanto. Paulatinamente mi cuerpo comenzó a fortalecerse, la salud de mi piel y de mis órganos era excelente, no hubo complicaciones con mi sistema circulatorio, mi metabolismo y mi sistema inmune estaban fortalecidos. Ponía especial observancia en la alimentación de nuesrtos cuerpos, sentía que de una manera u otra el cordón seguía presente, la lactancia materna hacía de cordón umbilical, como vínculo biológico, energético y emocional.  Fue durante el período de vuelta al trabajo (tres meses después de dar a luz) cuando experimenté las crisis más potentes: mi cuerpo lo decía a través de síntomas como dolores de cabeza, erupciones en la piel, infecciones en la garganta, el bebé incluso comenzó a tener síntomas similares. Encontré la fortaleza y el enclave mental en mi familia (la séptima serie de ashtanga) y en mi práctica. Poco a poco fui des-andando lo que había aprendido en la práctica de asanas, volviendo a lo más básico y sutil… recuerdo esos momentos con mucho amor, con mucha emoción. Para alguien tan sujeta a su práctica física, era fuerte encontrar que no podía mantenerme en chaturanga ni por un segundo. Entonces, el sentido mismo de la práctica de yoga cambió, la experiencia de la maternidad sacudió mis valores, mis esquemas, mi ego.  Tenía un niño por atender, por mimar y por alimentar; al mismo tiempo la relación con mi pareja se reconfiguraba. Contar con las experiencias de mujeres yoguinis colaboraron de sobre manera contrarrestando el silencio y el mito.


Existe un duelo que las mujeres hacemos al “dejar la panza”, y consiste reencontrarnos con nuestro cuerpo, sentirlo, tocarlo, lavarlo, aprender a administrar nuestras energías, poder decir lo que nos pasa, aprender a pedir lo que necesitamos…  Todo pasa a través de nuestro cuerpo, como un gran codificador, y todo aquello es un re-conocimiento que hacemos en lo más íntimo, y que nos lo debemos permitir en un trato amoroso y compasivo con nosotras mismas. Nuestra naturaleza es sumamente poderosa y la recuperación es un proceso natural (claro está, siempre que nos refiramos a condiciones favorables de la mujer y su cría, siendo acompañadas y respetadas). Sin embargo, tenemos el derecho de hacernos la sana pregunta ¿qué pasa con mi cuerpo ahora? ¿Qué pasa con lo que siento? ¿Qué quiero, qué necesito? ¿Cómo vivo mi sexualidad? En torno al proceso fisiológico he descubierto como muchas otras yoguinis que la práctica de asanas (posturas) de yoga colabora muchísimo con esa recuperación, y ni decir en torno a aquellas mareas mentales en las que solemos andar. Esto sin lugar a dudas favorece el vínculo con el bebé, porque lejos de todo egoísmo, asumimos que también tenemos necesidades, cultivamos el amor propio, también en esta etapa, en medio de procesos de vida/muerte/vida.  Oí hablar de este período como una especie de gestación extrauterina, y estoy sumamente de acuerdo al observar la correlación entre la salud y el bienestar de ambos seres en aparente autonomía. También me gusta hablar de este período como el “tiempo sin tiempo”, salvo porque el sol se pone y luego se esconde, no hay demasiada noción de un factor que comúnmente está digitando la vida moderna. Estoy convencida que cada mujer que ha dado a luz de la forma que sea, merece un espacio para sí misma, merece apoyo y contención, experimentar el tiempo sin tiempo, lejos de los ruidos, y la abrumadora cantidad de imágenes que le dicen lo que debe ser y hacer. Por eso me gusta la metáfora de la madriguera, una madriguera no es un lugar para siempre, es un recurso momentáneo. La valoración de todos estos aspectos son un territorio que poco a poco vamos recuperando, en diálogo y tensión con sistemas productivistas que nos han igualado al lugar de engranaje y que hoy nos permitimos repensar y reconstruir. 

♥ Compartí amorosamente con aquella mujer que esté atravesando ese momento ♥
Escribe María Jesús Bestregui
Para:           Prana – Espacio de Yoga

Todas las tardes del sol

He nombrado lírica e idílicamente a la biblioteca de mis padres en un poema, y es que, a falta de toda habilidad para la composición musical...